Santa Cruz de El Seibo, R.D.
9 de Junio de 2010
Señor:
Dr. JORGE SUBERO ISA
Juez Presidente de la Honorable Suprema Corte de Justicia
Su despacho, ciudad.
Honorable Magistrado:
Luego de un afectuoso saludo, muy respetuosamente me dirijo a usted en mi condición de Presidente de la Seccional del Colegio de Abogados de esta ciudad de El Seibo, para solicitarle la posibilidad de posposición de la pensión del Magistrado Juez del Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de esta ciudad el Lic. EDUARDO CHAHIN ABUDEYES; ésta solicitud ésta ponderada y avalada por el respaldo de todos los abogados de nuestra comunidad y de la comunidad de Hato Mayor del Rey que ejercen en esa materia y otras ramas del derecho positivo.
El Magistrado CHAHIN ABUDEYES es un verdadero administrador de justicia, responsable en sus actuaciones y conocedor a profundidad de los vericuetos del derecho inmobiliario; con una experiencia de más de 40 años, primero como Secretario del Tribunal, luego como Abogado litigante y ahora como Juez. Siempre se ha mantenido con una hoja de servicio inmaculada, y lo más importante de él es que conserva su despacho abierto para escuchar a todos los usuarios del sistema sin importar condiciones sociales. Por tanto, consideramos que vuestra presidencia debe considerar y ponderar nuestra solicitud, para que así se permita tener en su puesto a un servidor público honesto, de muy buena credibilidad y además con sobrada capacidad.
Por último, y sin querer entrar en contradicción con la solicitud de pensión formulada por el Magistrado EDUARDO CHAHIN ABUDEYES; queremos decirle a vuestra Presidencia que la misma (solicitud de pensión) la formalizó por la fuerte presión que ejerció el funcionamiento de la nueva ley inmobiliaria (Ley 108-05) sobre los Tribunales de Tierras de Jurisdicción Original. Sobre todo en esta colectividad en donde el Consorcio Cisneros ha dispuesto que para la compra de terreno en toda el área del Municipio de Miches, los mismos deben estar debidamente saneados.
Esperando que nuestra intrepidez sean ponderada y tomada en consideración
Muy respetuosamente,
Lic. G. MANUEL NOLASCO B.
Presidente de la Seccional Colegio de Abogados de El Seibo.
Teléfono Móvil No. 809’494’0803
Correo Electrónico: JonasJeison@hotmail.com
miércoles, 9 de junio de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
URGE REFORMA POLICIA NACIONAL
4 Mayo 2010, 6:14 PM
FINJUS urge reforma Policía Nacional
La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) reitera su preocupación y alarma por el giro que está tomando la crisis institucional de la Policía Nacional.
"Se trata de un hecho lamentable porque la sociedad dominicana necesita una institución policial que sea creíble, eficiente, respetuosa de los derechos fundamentales y que se someta a controles efectivos por el poder civil como agencia preventiva (Ministerio de Interior y Policía) y como agencia investigativa (Ministerio Público)", dice Servio Tulio Castaños en una documento enviado a Diariolibre.com.
El vicepresidente ejecutivo de la FINJUS, Servio Tulio Castaños Guzmán, señaló que la Policía Nacional debe ser objeto de una reforma institucional profunda antes de que sea demasiado tarde para el país.
Añade el país es testigo de bandas de delincuentes organizadas con agentes policiales y militares, la infiltración de inteligencia policial al servicio del narcotraficante, la filiación policial honorífica de narcotraficantes.
Explica que el exceso de protagonismo en el manejo de las investigaciones, su insubordinación a los controles del Ministerio Público en la dirección funcional de la investigación, ruedas de prensa presentando acusados sin pruebas que permitan sustentar una acción penal.
Ese protagonismo policial está afectando además la imagen del Poder Judicial, que termina como el incompetente cuando tiene que asumir su rol y dejar en libertad a los acusados que la policía presenta a la sociedad sin tener pruebas suficientes que avalen su sometimiento judicial.
FINJUS entiende que ya es hora de que el Presidente de la República intervenga en este asunto a los fines de que la Policía Nacional se someta al imperio de la ley y a la dirección del Ministerio Público.
"No podemos seguir dilatando la reforma policial y el empoderamiento total del Ministerio Público de la dirección funcional de la investigación. Lo que se juega es la credibilidad del sistema penal y la confianza de la ciudadanía en las instituciones de seguridad pública", explica FINJUS.
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FINJUS urge reforma Policía Nacional
La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) reitera su preocupación y alarma por el giro que está tomando la crisis institucional de la Policía Nacional.
"Se trata de un hecho lamentable porque la sociedad dominicana necesita una institución policial que sea creíble, eficiente, respetuosa de los derechos fundamentales y que se someta a controles efectivos por el poder civil como agencia preventiva (Ministerio de Interior y Policía) y como agencia investigativa (Ministerio Público)", dice Servio Tulio Castaños en una documento enviado a Diariolibre.com.
El vicepresidente ejecutivo de la FINJUS, Servio Tulio Castaños Guzmán, señaló que la Policía Nacional debe ser objeto de una reforma institucional profunda antes de que sea demasiado tarde para el país.
Añade el país es testigo de bandas de delincuentes organizadas con agentes policiales y militares, la infiltración de inteligencia policial al servicio del narcotraficante, la filiación policial honorífica de narcotraficantes.
Explica que el exceso de protagonismo en el manejo de las investigaciones, su insubordinación a los controles del Ministerio Público en la dirección funcional de la investigación, ruedas de prensa presentando acusados sin pruebas que permitan sustentar una acción penal.
Ese protagonismo policial está afectando además la imagen del Poder Judicial, que termina como el incompetente cuando tiene que asumir su rol y dejar en libertad a los acusados que la policía presenta a la sociedad sin tener pruebas suficientes que avalen su sometimiento judicial.
FINJUS entiende que ya es hora de que el Presidente de la República intervenga en este asunto a los fines de que la Policía Nacional se someta al imperio de la ley y a la dirección del Ministerio Público.
"No podemos seguir dilatando la reforma policial y el empoderamiento total del Ministerio Público de la dirección funcional de la investigación. Lo que se juega es la credibilidad del sistema penal y la confianza de la ciudadanía en las instituciones de seguridad pública", explica FINJUS.
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lunes, 15 de febrero de 2010
Cosa de la Justicia Dominicana
El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, no se dejó acorralar sobre la condición de sargento de la Policía del inspector que en un informe vinculó a fiscales de San Cristóbal. Como muy bien advirtió Subero Isa lo importante es determinar si el informe, que cita con nombres y apellidos a los fiscales que estarían ligados a actos deshonestos, se corresponde con la verdad. La condición de agente de la Policía del inspector Mártires Familia Aquino no lo descalifica para la investigación. Que su nombramiento sea violatorio de la Ley de Organización Judicial es otra cosa. Con la misma sensatez el procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, designó una comisión para investigar el escándalo en que estarían envueltos fiscales de San Cristóbal. El asunto no es que María estaba lavando, sino establecer responsabilidades sobre irregularidades que los fiscales siempre atribuyen a los jueces. Cabe esperar que la verdad, sin importar las consecuencias, sea lo que prime en las investigaciones que se han dispuesto.
Y la Barrick? ¡Bien, gracias!
Escrito por: Álvaro Arvelo hijo (informacion@elnacional.com)
El hoy Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales sometió a la Justicia a un pobre alcalde de una paupérrima comunidad criolla dizque por “atentar” contra el ecosistema dándose a la tarea de “hacer un basurero público”.
En buen dominicano eso se llama coger piedras para los más chiquitos, que en otro sentido podría ser aquello del riesgo calculado o puerco no se rasca en jabilla.
Siempre es más fácil, más suave, menos peligroso y más beneficioso “cumplir” con el “deber” golpeando a los chiquitos, porque los chiquitos no nos pueden hacer lo que nos pueden hacer los grandes.
Por lo tanto, siempre será mejor, preferible, oportuno, nada riesgoso y todo bajo control que uno “cumpla” con su “deber” aplicando la “ley” la “fuerza” y hasta la represión enfrentando a los que no tienen fuerza para respondernos ni en los tribunales, ni en los medios de comunicación ni en “otros terrenos”.
Y como si el caso antes citado no fuera suficientemente ilustrativo de los abusos que puede cometer el Estado contra el sector menos deliberante, menos pudiente y menos peligroso, ahora tenemos que el “responsable” Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales vuelve a la carga contra infelices, obviando, barajando, esquivando, huyendo a la hora de enfrentar a los poderosos que sí atentan y matan los recursos naturales.
Me refiero a lo siguiente, para que la gente vea quién es quién, quién cumple con su deber de verdad y quién enfrenta a los pequeños y mira para otro lado cuando se trata de los grandes.
El tristemente célebre Ministerio de Medio Ambiente (¿) y Recursos Naturales (‘) regresa por sus fueros abusivos, cogiendo piedras para los más chiquitos, violándole a los niños y callando ante los hombres, etcétera.
¿De qué se trata? Muy sencillo: el Ministerio de marras sometió a la Justicia a una empresita que “lanzó basuras y contaminantes para rellenar un hoyo”. ¡Qué cinismo! ¡Qué abuso! ¡Qué manera de seguir con el jueguito de “cumplir con el deber” dándoles cajeta a ciertos sectores y haciéndose los chivos locos ante otros sectores.
Entonces, señores del MMARN: ¿qué van a hacer con la depredadora, abusadora y destructiva Barrick Gold, que tras un contrato lesivo al interés nacional contamina los mares, los ríos, las montañas, toda flora y toda fauna, las cosechas y hasta el aire que respiramos? ¿Qué te parece JDFM?
El hoy Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales sometió a la Justicia a un pobre alcalde de una paupérrima comunidad criolla dizque por “atentar” contra el ecosistema dándose a la tarea de “hacer un basurero público”.
En buen dominicano eso se llama coger piedras para los más chiquitos, que en otro sentido podría ser aquello del riesgo calculado o puerco no se rasca en jabilla.
Siempre es más fácil, más suave, menos peligroso y más beneficioso “cumplir” con el “deber” golpeando a los chiquitos, porque los chiquitos no nos pueden hacer lo que nos pueden hacer los grandes.
Por lo tanto, siempre será mejor, preferible, oportuno, nada riesgoso y todo bajo control que uno “cumpla” con su “deber” aplicando la “ley” la “fuerza” y hasta la represión enfrentando a los que no tienen fuerza para respondernos ni en los tribunales, ni en los medios de comunicación ni en “otros terrenos”.
Y como si el caso antes citado no fuera suficientemente ilustrativo de los abusos que puede cometer el Estado contra el sector menos deliberante, menos pudiente y menos peligroso, ahora tenemos que el “responsable” Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales vuelve a la carga contra infelices, obviando, barajando, esquivando, huyendo a la hora de enfrentar a los poderosos que sí atentan y matan los recursos naturales.
Me refiero a lo siguiente, para que la gente vea quién es quién, quién cumple con su deber de verdad y quién enfrenta a los pequeños y mira para otro lado cuando se trata de los grandes.
El tristemente célebre Ministerio de Medio Ambiente (¿) y Recursos Naturales (‘) regresa por sus fueros abusivos, cogiendo piedras para los más chiquitos, violándole a los niños y callando ante los hombres, etcétera.
¿De qué se trata? Muy sencillo: el Ministerio de marras sometió a la Justicia a una empresita que “lanzó basuras y contaminantes para rellenar un hoyo”. ¡Qué cinismo! ¡Qué abuso! ¡Qué manera de seguir con el jueguito de “cumplir con el deber” dándoles cajeta a ciertos sectores y haciéndose los chivos locos ante otros sectores.
Entonces, señores del MMARN: ¿qué van a hacer con la depredadora, abusadora y destructiva Barrick Gold, que tras un contrato lesivo al interés nacional contamina los mares, los ríos, las montañas, toda flora y toda fauna, las cosechas y hasta el aire que respiramos? ¿Qué te parece JDFM?
viernes, 12 de febrero de 2010
CARD filial Seibo dicta Conferencia Magistral
Santa Cruz de El Seibo.- El Colegio de Abogados de la República Dominicana,-CARD- filial El Seibo, realizó la Conferencia Magistral “Ética y Corrupción”, a cargo del doctor Marino Zapete, para celebrar el Día del Abogado.
Durante la conferencia, el doctor Zapete enfocó aspectos del quehacer legal en el país, reivindicando el compromiso de hacer un ejercicio profesional apegado a las más estrictas reglas de respeto a la ética y repudio a la corrupción en todos los ámbitos.
El Lic. Guillermo Nolasco, Secretario General del CARD filial Seibo, consideró que el tema de la conferencia debe mover a profunda reflexión a los y las profesionales del derecho en el país y más especialmente en El Seibo, destacando como “penosas”, las situaciones que a menudo se ventilan en los medios de comunicación, donde queda en entredicho el apego a la moral y a la ética, así como el buen nombre de algunos profesionales del derecho.
Exaltó las cualidades del comunicador y jurista Marino Zapete, a quien le hizo entrega de una placa de reconocimiento por los valiosos aportes que el conferencista ha hecho en el campo de la comunicación, el derecho y muy especialmente por su firme postura en la lucha contra la corrupción en la Republica Dominicana. El Dr. Zapete compartió con jueces, fiscales, abogados en ejercicio, estudiantes de derecho, así como con diversas personalidades de la provincia, en la celebración del Día del Abogado.
El CARD filial Seibo agota un amplio programa de actividades durante este mes, iniciando este 3 de febrero con esta Conferencia Magistral, y que además incluye talleres y capacitaciones.
CONTACTOS:
Lic. Guillermo Nolasco. 809- 494-0803
Durante la conferencia, el doctor Zapete enfocó aspectos del quehacer legal en el país, reivindicando el compromiso de hacer un ejercicio profesional apegado a las más estrictas reglas de respeto a la ética y repudio a la corrupción en todos los ámbitos.
El Lic. Guillermo Nolasco, Secretario General del CARD filial Seibo, consideró que el tema de la conferencia debe mover a profunda reflexión a los y las profesionales del derecho en el país y más especialmente en El Seibo, destacando como “penosas”, las situaciones que a menudo se ventilan en los medios de comunicación, donde queda en entredicho el apego a la moral y a la ética, así como el buen nombre de algunos profesionales del derecho.
Exaltó las cualidades del comunicador y jurista Marino Zapete, a quien le hizo entrega de una placa de reconocimiento por los valiosos aportes que el conferencista ha hecho en el campo de la comunicación, el derecho y muy especialmente por su firme postura en la lucha contra la corrupción en la Republica Dominicana. El Dr. Zapete compartió con jueces, fiscales, abogados en ejercicio, estudiantes de derecho, así como con diversas personalidades de la provincia, en la celebración del Día del Abogado.
El CARD filial Seibo agota un amplio programa de actividades durante este mes, iniciando este 3 de febrero con esta Conferencia Magistral, y que además incluye talleres y capacitaciones.
CONTACTOS:
Lic. Guillermo Nolasco. 809- 494-0803
domingo, 24 de enero de 2010
Hipocrecia y Haiti
Escrito por: Rafael Ciprián (rafaelciprian@hotmail.com)
Hipocresía y Haití
El pueblo haitiano se caracteriza por ser heroico y valiente. Tiene una capacidad de aguante muy singular. Fue el primero en abolir la esclavitud en nuestro Continente. Realizó una de las revoluciones más complejas de la Historia. Su lucha por la creación de un Estado independiente, trascendió por su contenido político, económico, racial, militar, social, anticolonialista y antiimperialista. Su historia está preñada de lecciones.
Pero el pueblo de Tousseint Louverture es el más pobre y el más sufrido de América. Las grandes potencias lo mantienen en el piso. No dejan de pisarle el cuello. La lista de dictadores que ha sufrido y las minorías indignas que lo dominan se han encargado de desangrarlo como un puerco para hacer morcilla.
Haití viene soportando lo insoportable. Padece una miseria espantosa. La minoría dominante se enriqueció vergonzosamente. Las mayorías se acuestan sin haber probado alimento decente. No tienen salud, ni educación ni los demás derechos fundamentales. Reciben un trato de bestias. Sobreviven, no viven. Su Estado colapsó. El desorden reina en la sociedad. Es un país de tierra arrasada.
Hasta los fenómenos naturales golpean sin piedad a los haitianos. Los últimos ciclones y huracanes les dejaron su rúbrica de horror. Ahora le tocó al terremoto sembrar la tragedia que mostró al mundo la injusticia social, el desamparo y la desesperación en que han mantenido a ese pueblo.
Los hijos de Jean-Jacques Dessalines, como seres humanos, son dignos de mejores condiciones de vida. Los dominicanos lo sabemos. Estamos agradecidos por sus múltiples ejemplos de lucha y por la solidaridad histórica que han tenido con nosotros. Por eso los apoyamos siempre. Todos los días les extendemos la mano amiga. Nos sacrificamos para hacerles más llevadera las condiciones de espanto en que viven. Los ayudamos a no morirse en el instante.
El mundo está escandalizado por la hecatombe que dejó el terremoto. Se habla de cientos de miles de muertos. Los sobrevivientes, niños, hombres, mujeres y ancianos heridos brotan de una escena de terror. Los edificios y demás obras de infraestructura resultaron destruidos. No dejó piedra sobre piedra. El terremoto fue democrático: no discriminó. Le pegó al pueblo haitiano y a sus explotadores internos. El pueblo suma esta desgracia a sus penurias de cada día.
Ahora bien, las grandes potencias, especialmente Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y Francia, tienen la oportunidad de emendar su indolencia frente a Haití. No basta con que la Europa enriquecida se rasgue las vestiduras. Es tiempo de que dejen de aparentar que ayudan y que lo hagan efectivamente. Están dadas las condiciones, paradójicamente, para que Haití renazca de sus cenizas. Ni el ave Fénix tuvo jamás ocasión tan propicia.
Desde este humilde espacio elevo mi voz para pedir solidaridad verdadera, más acciones a favor del pueblo haitiano y menos hipocresía de las grandes potencias.
Hipocresía y Haití
El pueblo haitiano se caracteriza por ser heroico y valiente. Tiene una capacidad de aguante muy singular. Fue el primero en abolir la esclavitud en nuestro Continente. Realizó una de las revoluciones más complejas de la Historia. Su lucha por la creación de un Estado independiente, trascendió por su contenido político, económico, racial, militar, social, anticolonialista y antiimperialista. Su historia está preñada de lecciones.
Pero el pueblo de Tousseint Louverture es el más pobre y el más sufrido de América. Las grandes potencias lo mantienen en el piso. No dejan de pisarle el cuello. La lista de dictadores que ha sufrido y las minorías indignas que lo dominan se han encargado de desangrarlo como un puerco para hacer morcilla.
Haití viene soportando lo insoportable. Padece una miseria espantosa. La minoría dominante se enriqueció vergonzosamente. Las mayorías se acuestan sin haber probado alimento decente. No tienen salud, ni educación ni los demás derechos fundamentales. Reciben un trato de bestias. Sobreviven, no viven. Su Estado colapsó. El desorden reina en la sociedad. Es un país de tierra arrasada.
Hasta los fenómenos naturales golpean sin piedad a los haitianos. Los últimos ciclones y huracanes les dejaron su rúbrica de horror. Ahora le tocó al terremoto sembrar la tragedia que mostró al mundo la injusticia social, el desamparo y la desesperación en que han mantenido a ese pueblo.
Los hijos de Jean-Jacques Dessalines, como seres humanos, son dignos de mejores condiciones de vida. Los dominicanos lo sabemos. Estamos agradecidos por sus múltiples ejemplos de lucha y por la solidaridad histórica que han tenido con nosotros. Por eso los apoyamos siempre. Todos los días les extendemos la mano amiga. Nos sacrificamos para hacerles más llevadera las condiciones de espanto en que viven. Los ayudamos a no morirse en el instante.
El mundo está escandalizado por la hecatombe que dejó el terremoto. Se habla de cientos de miles de muertos. Los sobrevivientes, niños, hombres, mujeres y ancianos heridos brotan de una escena de terror. Los edificios y demás obras de infraestructura resultaron destruidos. No dejó piedra sobre piedra. El terremoto fue democrático: no discriminó. Le pegó al pueblo haitiano y a sus explotadores internos. El pueblo suma esta desgracia a sus penurias de cada día.
Ahora bien, las grandes potencias, especialmente Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y Francia, tienen la oportunidad de emendar su indolencia frente a Haití. No basta con que la Europa enriquecida se rasgue las vestiduras. Es tiempo de que dejen de aparentar que ayudan y que lo hagan efectivamente. Están dadas las condiciones, paradójicamente, para que Haití renazca de sus cenizas. Ni el ave Fénix tuvo jamás ocasión tan propicia.
Desde este humilde espacio elevo mi voz para pedir solidaridad verdadera, más acciones a favor del pueblo haitiano y menos hipocresía de las grandes potencias.
viernes, 15 de enero de 2010
La lección de Haiti
Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro.
Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.
Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.
La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.
A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.
Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.
Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.
La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?
Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.
Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.
Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.
Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.
Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.
No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.
En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.
Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba.
También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.
La jefa de nuestra brigada médica informó: "la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas". Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.
Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.
¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!
Fidel Castro Ruz
Enero 14 de 2010
8 y 25 p.m.
Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.
Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.
La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.
A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.
Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.
Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.
La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?
Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.
Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.
Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.
Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.
Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.
No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.
En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.
Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba.
También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.
La jefa de nuestra brigada médica informó: "la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas". Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.
Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.
¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!
Fidel Castro Ruz
Enero 14 de 2010
8 y 25 p.m.
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